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LAS BAJAS ASPIRACIONES SE ALCANZAN FACILMENTE


Hace ya un tiempo, casi como quien no quiere la cosa, me llegó a mis odios una frase un tanto llamativa, que me viene revoloteando hace ya rato, la cual comparto con ustedes a continuación:
"Quien no lee se verá obligado a repetir lo que le dicen".

Sin ánimos de intentar entrar en un debate "médico" o "medicinal" hablando de una Ecolalia (perturbación del lenguaje en la que un sujeto repite una palabra o una frase que acaba de pronunciar otra persona en su presencia, a modo de eco), un poco se le podría diagnosticar a ciertos personajes esta especie de caracterización, como quien repite por lo que escucha. Y me remontaré, una vez más, a un dicho de Solari, en algún momento ya lejano para continuar con este relato o explicación.

A fines de 2011 Solari le "respondió" al querido Pity Alvarez, producto de que este último se mostró quejoso por jamás entender qué dice el Indio en sus canciones, y comparándolo con otros cantantes a los cuales si podía comprender, por la simplicidad de sus letras o porque a él le resultaba más sencillo, chi lo sa... En fin, citando Indio a Bertolt Brecht (escritor y poeta alemán del Siglo XX) se dirigió a sus colegas diciendo:

"Quien quiere ver solo lo que puede entender,
no tendría que ir al teatro, tendría que ir al baño."


Adjunto el link para quien quiera leerlo por sus propios medios.

Y bien amigos, a dónde quiero llegar con esto. La importancia del conocimiento es la base de las riquezas de las personas como individuos pensantes. Qué quiero decir: tan importante es instruirse en lo que uno crea más real y más veraz (producto de sus propias creencias y gustos, claro está) que independientemente de a quién uno "le rinda cuentas", somos todos criados dentro de un molde que depende de nosotros salir, acercándonos a lo que en algún momento creeremos bueno para nuestra vida. A todo esto lo comprendí no hace mucho, cuando todo lo que estaba a mi al rededor cambió, hoy por hoy, fue un cambio positivo. El poder del saber, del conocimiento, del instruirse para ser alguien llegó a mí cuando transitaba mis 17 años. Todo un adolescente con alma de niño -la sigo teniendo muy presente hoy por hoy- el cual ni sabía por qué estaba parado en donde estaba en aquel momento. Y todo cambió por culpa de Solari -para bien claro está-, ya que abrió en mi un mundo desconocido.

El estado de naturaleza

Todos, literalmente todos, somos animales pensantes (bajo mi lupa claramente). Si hay algo que nos diferencia del resto de las especies esa capacidad que se nos dio  -para los creyentes fue dios, y para los no creyentes la "selección natural"- de poder pensar. De poder razonar. De poder sentir. Y si hay algo que agradecer es eso. Pero no somos nada más y nada menos que eso: un animal que "piensa". Y a esto busco remontarme con esta entrada. La capacidad de aprendizaje que tenemos para esto nos sirve, para no ser más que una máquina que repite lo que otros "pensadores superiores" le proclaman. Por supuesto que podemos dejarnos influir, pero jamás repetir discursos ajenos. Al menos jamás buscaré eso para mi mismo...

Cuando yo ande por aquí

Tan importante creo que es el poder del aprendizaje, que hoy soy fiel creyente de lo que algún letrado o algún personaje de reconocimiento público dice o ha dicho -con veracidad y autoridad comprobada- ya que de eso depende la mente, la imaginación, la apertura de conocimientos. Vengo intentando enderezar cierto rumbo, quiero decir, acostumbrarme o acomodar el raciocinio para comprender mejor ciertas cosas, de la vida cotidiana y de lo que nos rodea en general.

Por ende, quiero y debo apuntar alto. Sino uno no le llega a la piel sensible de la sociedad, se queda con lo que ve de afuera y desaprovecha esa oportunidad importante de recoger lo más sensitivo de la gente. De los amigos, la familia, y demás, eso espero, aprovecharlos al punto de enriquecerme con sus conocimientos, gustos y demás. Todo se trata de la captación de información, de recordar y archivar momentos, positivos y negativos, de la aceptación de que algunas cosas son como son, y la lucha personal solo debe llevar a intentar vencer ese paradigma de salir del molde de lo ya establecido en la sociedad.

Todos somos un Whatsername, o un Comosellame. Está en cada uno tomar nuestro rol y llegarle a la gente de la manera indicada. Me refiero a que, por más que seamos un número más en este mundo que gira y gira, algo hay que dejar para el futuro. Y eso me propongo para mi yo de los siguientes años, dejar una huella, mínima al menos, dejarle algo presente a mis cercanos, a mis seres queridos, y esa es mi conclusión final. 

Desde mi lugar intentaré no padecer de ese síndrome de Ecolalia, buscaré ser un mensajero, un predicador de mis ideas, sin repetir y sin soplar conceptos de los demás -con excepción de autores públicamente reconocidos que sirvan a mi como esclarecedores de mis ideas- para dar a conocerme como quien soy. Todo está por verse, así que habrá que ponerse manos a la obra...


Adieu!

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