Hace mucho tiempo tenía ganas de venir a decir que sí, por fin, una vez amaste a alguien. Por fin le gané la batalla a la ansiedad y no me apuré en apostar sin tener las cartas en la mano. Me animo a decir que, de una vez por todas, el círculo se cerró, está completo. Esto es como esas buenas películas a las que uno acude cuando no sabe qué hacer: hay que volver a verla. Me tomo el atrevimiento de intentar siempre buscarle una vuelta de tuerca nueva, de darle un nuevo sentido, de sobreanalizar lo que veo para entender por qué las cosas son como son (es que necesito esa paz mental de tener todo bajo control). Sin lugar a dudas o discusiones, el año 2020 fue el más inimaginable de todos. Al margen de lo que nos pasó a todos como humanos que habitan esta tierra (a la que nos trajeron a la fuerza, pues nunca se nos preguntó si queríamos), encontré una luz al final del túnel -uno por el que no transito pero en el que tengo cámaras que vigilan lo que pasa- que me da un poquito de esperan...
"Nos parecía que se podían lograr más cosas contaminando la cultura"