Ando con una pregunta que seguramente nunca en mi vida, ni cuando tenga más arrugas que días vividos, pueda responderme. ¿Cuáles son los ojos de la felicidad? Me gusta sentarme a ver a la gente ser feliz. Disfruto de la felicidad de quienes merecen serlo, de quienes pelean por su estado de ánimo. Admirar es el mejor termino. Admirar como dibujan sonrisas que curan oscuros bailes del pasado. Los hombrecitos que juegan a festejar sienten dulzuras nobles que enriquecen corazones. Son los que sí van a tirar del carro cuando ya no estemos acá los demás. Uno siempre siente felicidad, pero reflejada en ratos o momentos o situaciones o chi lo sa...
Quisiera ir por la vida preguntándole a la gente lo siguiente: "¿Qué tan seguido usted le dice te quiero o te amo a sus cercanos, a sus queridos, a su familia, a sus amigos?". Quien escribe esto a veces se altera por encontrarle soluciones a realidades adversas, o a historias prestadas por algunos que me rodean y me invitan a inmiscuirme en sus intimidades. Pero, alterarse en sentido de ayudar, alterarse para, valga la redundancia, alterar el estado de ánimo de otros, de ser el soporte, de ser quien ayuda, en pocas palabras, intentar ser la solución. De todos modos, ese no es el centro de atención. Pocas veces nos sentamos a ver cuando son felices nuestros queridos. Yo no me jacto de tener talentos distintivos, o destrezas que me hagan mejor o diferente, soy tan egoísta como quien está leyendo esto, tengo las mismas miserias que ustedes, pero soy feliz con ustedes y por ustedes.
Recién me senté a hacer una retrospectiva de momentos que viví (porque me dejaron, porque quisieron que esté) de un tiempo a esta parte, y todos los que se me vienen a la mente tienen una sonrisa reflejada en un rostro ajeno. "¿Cuán seguido lloran ustedes?" pienso mientras me divierto escuchando historietas ajenas. "¿Qué descargan cuando lloran?" me imagino preguntar mientras veo cómo son felices. Quisiera tener el coraje de invitarlos a que vean su vida con mis ojos. Repito, no porque yo sea especial o distinto, sino porque así podrán ver qué es la felicidad para mí.
"¿Quieren saber cuál es, para mí, la mayor demostración de amor?" me imagino preguntando a los que corren por la vida. "Que me regalen su atención" diría yo. Quisiera tener el valor de llorar con ustedes, de que comprendan cuáles son Los Ojos de la Felicidad. Me pongo cursi cuando digo lo que pienso. Pero sí, soy feliz por culpa de ustedes. Porque me cuesta explicar lo que veo cuando son felices, pero no puedo evitar reírme, emocionarme, disfrutar. Espero tener el coraje de llorar con ustedes.
30/06/21
Hoy es agosto. Pasaron cosas, muchas. Soy feliz, siempre lo fui, creo que siempre lo seré. Estoy intentando recordar qué me trajo a escribir lo de arriba. Esta es la segunda parte, o la continuación, o simplemente es lo mismo un tiempo después.
Ayer tuve un día raro, normal, sin nada lo suficientemente interesante como para contarle a alguien. Cuando se apagó el sol se prendió mi cabeza. No tenía nada palpable que me haga mal, o me baje el ánimo, pero ahí estaba caminando por casa pensando en qué hacer. Como que estaba con energías sin gastar, aburrido de caminar los mismos pasos. Quise distraerme con algunas tonterías, videos, canciones, seguro leí algo que no me acuerdo muy bien pero que seguro recuerde cuando no sea necesario.
Se hizo un poco tarde. Apareció un tipo que me vino a prender el fuego, que vino a avivarme las energías, a sacudirme el polvo un ratito. De tanto que hablamos creo que algo le tiene que haber quedado. Puso en acción algunas estrategias sacadas de mi manual que me hicieron darme cuenta de algo: si querés algo hacelo y ya (que boludo, pienso ahora, si siempre lo digo). Aprendió bien el loco. Vieron que los queridos siempre tienen la fórmula para hacerte sonreír.
En el medio de la charla nos interrumpió su reina. Yo como buen escudero de este caballero me hice a un costado, deje que trate con ella. Me dice que la extraña y que pasarán unos días (eternos) hasta volverla a ver. De repente, nos invadió el amor: disimuladamente, medio haciéndose el tonto, empezó a contarme sobre ella. Parece ser que, hace unos días, él tuvo una charla con alguien cercano (alguien que aparece en otro escrito de éstos). Su breve relato terminó concluyendo con una frase parecida a esta: "cada vez estoy más enganchado, más enamorado".
Antes dije algo acerca de Los Ojos de la Felicidad, y sí, cada vez los frecuento más. El tipo se ríe medio nervioso, medio incómodo, porque desnuda intimidades que guarda en lo más profundo de su ser, y que solo comparte con su reina, y por suerte, conmigo. Ya he dicho que no me siento especial, o distinto, pero los demás a veces se comportan así conmigo. El brillo en los ojos de la felicidad es real. Me gusta que no controlen sus emociones cuando me cuentan sus aventuras.
La muestra de amor más sincera que encuentro actualmente es un abrazo. Lo creo porque es capaz de resumir cientos de palabras e ideas que podría expulsar hablando. Cuando abrazas acercas a alguien a tu templo, a tu intimidad. Le prometí a mis queridos darle motivos por los cuales hacer que se pongan felices por mí. De todas formas, estoy empezando a experimentar Los Ojos de la Felicidad. No me esperaba que sean capaces de alegrarse por tonterías mías. Tengo ganas de abrazar a un amigo cuando me dice de ser feliz. Me reflejaba en los ojos ajenos yo también, riéndome un poco tímido y avergonzado, casi incómodo, pero totalmente consciente de que estábamos felices.
Por último, y ya dejo este sinsentido, es verdad que los ojos se achinan cuando sos feliz.
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