El tipo se sintió protagonista. Se creía a la vanguardia. Creyó que por primera vez en mucho tiempo llamaba la atención. Según contaba, se sintió aprobado por algunos personajes, y eso era todo lo que le importaba. Buscaba ser el centro de la fiesta al menos por un rato.
Había mujercitas que lo revoloteaban. La dulce voz de algunas lo ponían como en trance, lo hacían tambalear. Me contó que más de una vez se perdió en la profundidad de los ojos de alguna. Se estremecía al ver unas piernas danzar. Pero nunca fue muy habilidoso con ellas. Hasta a veces parecía primitivo. Más de una vez la conciencia le jugó una mala pasada, siempre su problema fue pensar. Sentía miradas cariñosas pero distantes, como si no fueran para él, como si no le pertenecieran. Hasta ahora no consiguió su rebelión.
Es sensitivo, emocional. Pocas veces lo vi ganador. Tenía pasta para campeón pero creo que nunca se dio cuenta. La noche un poco lo atormentaba. Decía que el silencio era su enemigo. Le tenía miedo a la soledad. Vivía en bingo-fuel. Desde que recuerdo sufre de algo que le quita el sueño: Nunca nadie le preguntó cómo se sentía.
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